miércoles, 27 de octubre de 2010

EL ALTAR

Despertó antes que el sol apareciera y las chicharras dejaran de sonar, sentía la humedad de la noche aún en su piel, o era quizás su mismo sudor helado el que la recorría. A un lado del piso frío,  estaba un collar de piedras, ese que la había esperado durante tanto tiempo, el que habían labrado los artesanos con cuidado, el collar bendito por el padre, no su padre, a él no lo veía desde que tenía pocas lunas y recuerdos, pero no olvidaba su cara, su expresión de orgullo , su beso en la frente, y sus palabras que entonces no entendió.

Intentaba ver en su memoria buscar en sus recuerdos a su madre, sus hermanas, ella era la ultima de las ocho. Cerraba con fuerza los ojos , como si así pudiera ver con claridad su mente y las veía a ellas, veía como se hacían cada vez más pequeñas, mientras ella se alejaba. Caminando volteó solo una vez mas, sin saber que sería esa la última imagen que vería de su familia. Ahora trataba de recordarla, sus hermanas abrasadas, su madre tan pequeña y anciana, y su padre que sonreía.
Inevitablemente cuando trataba de ver lágrimas, sentía el jalón de una mano, blanda , fría y a la vez callosa, la misma mano que sintió aquel día obligándola a no mirara atrás.

Lentamente se incorporó del tejido de mecate que solo era honor de pocos, y miró entre sus piernas, sabía que pronto entrarían las mujeres como cada mañana a cerciorarse si era consagrada. El sudor bajo por su espalda , miró despacio, casi sin querer ver, deslizo uno de sus dedos en la entrepierna , subió su mano,  y lloró, al saberse bendita. No podría ocultarlo, sintió el miedo muy dentro, un grito que se ahogaba en su silencio,  ganas de correr, de huir, desaparecer de esa tierra. Rogó a Izcoxauhqui, que  no cruzaran por esa puerta las tres mujeres de cada mañana, cuando escucho los pasos descalzos. Era tarde, allí estaban.

Una de ellas vio una mancha en el mecate, una mancha roja, la bendición de los dioses, y salió rápidamente a comunicarlo. La princesa estaba lista, y habría que preparar la ceremonia.

Las familias fueron avisadas, el día tan esperado había llegado, sería fiesta , sería gloria, la princesa estaba lista.

El trueque en el mercado se hacía entre rumores, un ambiente festivo se respiraba, todos querían verla, a ella, la mas bella, la elegida por el padre. Algunos fantasearon con tocarla, otros con tan solo verla, admirar por un momento tanta belleza. Decían que tenía el pelo de la noche, tanto o mas negro que sus ojos, que no había cuerpo más hermoso, y más perfecto bajo su piel de bronce. Susurraban las señoras mientras  agachadas intercambiaban ramas , frutas y chismes, los niños amarrados a sus espaldas  lloraban entre el ruido y el polvo del mercado.

Los sacerdotes se reunían en el altar, pasarían el día sin probar alimento, limpiando el cuerpo, para purificar el alma, así sería hasta que se pusiera el sol entre los pilares del templo mayor.

La princesa estaba lista, pero no sentía ser ennoblecida, no entendía por que si era la elegida tenía tanto miedo, su corazón había latido mas rápido que nunca durante todo el día, mientras era untada con flores de azahar, y sentía como suavemente su pelo era arreglado por otras manos. Palpitó con más fuerza el corazón y un ligero temblor le recorrió el cuerpo cuando acercaron a su cuello aquel collar que habían labrado para ella. Era el momento, el sol se ponía.

Salió de la casa que la guardó durante tantas lunas, bajó despacio las escaleras de piedra. Siguió descalza por el camino de flores de cempasúchil amarillas y entre la gente que a su paso deslumbrados y agradecidos bajaban la cabeza. Uno que otro intentó mirarla por un instante, una anciana se acercó a besarle la mano. Seguía lentamente  el rumbo que la guiaba al Nahuolli

Ella prosiguió entre el paso que la gente le habría, caminó con la cabeza en alto, como tantas veces le enseñaron, hasta llegar allí, al altar del templo mayor, dónde esperaba el padre, el sumo sacerdote .

Subió uno a uno los peldaños, para llegar al altar. El sacerdote la tomo de la mano y la ayudó a subir. Otra vez era aquella mano, ahora mas callosa, pero igual de fría.

Se acostó la princesa y cerro los ojos, el silencio era grande, la piedra del altar era fría. Pensó una vez mas en aquella imagen, sintió un fuerte dolor en el pecho, y giró su cara, entre la gente logró ver a la anciana, a siete mujeres y  sus lágrimas.

El cuenco estaba listo con el amaranto, allí puso el sacerdote el corazón que aún latía, en sus rezos y entre el canto de la gente, le dio una mordida.

El cielo se cerró, los Dioses agradecían, Izcoxauhqui  y Cueztzaltzin los bendecían.
La era de Huitzilopochitlí empezaba, todo sería prosperidad y alegría en esta nueva vida. La princesa había sido entregada a los Dioses.

Cada año, según la tradición y costumbres heredadas del México antiguo, regresa la princesa a través de un camino de cempasúchil,  y se le espera junto a los difuntos con un banquete. Hornear un pan,  con  sabor a azahar por el recuerdo de los fallecidos, cuyo centro representa el corazón de las animas benditas, el corazón de tantas princesas, ponen alrededor, cuatro canillas como los cuatro puntos que guían al Nahuolli  y lo presentan a modo de ofrenda ,  enfatizando el color amarillo entre flores,  clemoles,  naranjas,  guayabas,  plátanos y  calabazas que adornan
el altar...el altar de muertos.





martes, 28 de septiembre de 2010

EQUILIBRIO en LIBERTAD

Imagina  que vuelves a tu infancia, a los días cuando jugabas en la calle, cuando corrías tras la pelota, cuando andabas en bicicleta… ahora recuerda cuando le quitaron las rueditas a tu bici, ¿te acuerdas como se sintió? De niño, liberarse de esa rueditas de atrás era ser más grande  ¡Miren, ya soy grande! Pero uno no sabe a lo que se va a enfrentar.
El equilibrio, ese que para crecer hay que aprender. Mientras el par de rueditas está, tu seguridad es enorme, no necesitas de nada ni de nadie, puedes andar felizmente por todos lados. Ah, pero quieres ser grande, y que diferente es cuando finalmente las quitan. Para seguir necesitas a alguien detrás diciéndote ¡Vamos si puedes!, esa persona que  sostiene el asiento con fuerza para ayudarte a mantener el equilibrio.
Y entra ese miedo, casi pánico, a ser libre, a poder andar solo. ¡Pero no me sueltes, no me sueltes q me caigo! Y sin darte cuenta te dan ese impulso y te sueltan, uno tiene la ilusión de que va seguro, que van corriendo tan rápido como la bicicleta detrás de ti, y no es así, ya vas solo, lo lograste…no necesitas de nadie para mantener el equilibrio…por fin libre.
Otra comparación, pero así es el amor, necesitas del otro para sentirte seguro, jamás quieres que te quiten esas dos rueditas que te mantiene en equilibrio, equilibrio falso, porque no depende de ti, sino de unas pequeñas rueditas, que mientras sigan jamás te permitirán vivir tu amor en libertad.
Si por alguna causa te las quitan o tu las quitas antes de tener esta seguridad y madurez, sientes que ya no vas a poder andar, todo se tambalea ante ti, no sabes ni siquiera como actuar, crees realmente que ya no hay mas, que no vas a poder mantener aquel equilibrio, ignorando la delicia y el goce de seguir andando.
 ¡No me sueltes, q me caigo!, pero allí esta ese camino delante, es solo subirse y sentir el enorme placer de tomarlo, un empujón y que te liberen. Sólo ese impulso  es lo que necesitas. Es casi imperceptible, pero hace la diferencia entre seguir o caerte. Llega un momento en la vida en que debemos entender que para amar se debe hacerlo con libertad, seguir ya sin rueditas, saber esperar cada instante para pedalear, disfrutando de esta manera el amar por solo el placer de hacerlo, sin inseguridad, solo por disfrutar este sentimiento de amar en libertad.
De no depender de las atenciones, de las miradas, de las caricias, las llamadas, y todo aquello que nos enamoró, tener la  conciencia de no necesitar nada para tener la seguridad de seguir amando, el equilibrio perfecto está en uno, en amar sin depender del amor del otro, amar sin miedo a que no lo hagan con la misma intensidad, amar con y a pesar del otro.
Entender finalmente, que por más que queramos creer que dejando de subirnos a la bicicleta se nos va a olvidar como pedalear, la menta sabe, que  andar en bicicleta y amar una vez que se aprende de ningún modo se puede olvidar.

viernes, 24 de septiembre de 2010

HOYO en UNO


Si , hablo de golf, de un simple juego que consiste en meter una pelotita en un hoyo, en el menor numero de golpes para lograrlo, cinco, cuatro, tres…o uno, hoyo en uno, el golpe perfecto.

De que depende, ese golpe? Talento, práctica o suerte?. Para mi depende de quien eres.

Existen personas en el mundo con enormes talentos,  que por ello sobresalen y se ganan el respeto reverencial del resto de la humanidad, personas que brillan y destacan en diversas áreas con sus talentos que sobrepasan la comprensión normal. Talento que aunado a la inteligencia les permite entender y conocer con facilidad algo en lo que deciden destacar, un don, un regalo, una herencia que le da valor a quien lo posee.

Un don innato, que de nada sirve si no se manifiesta, si permanece oculto, si no logra descubrirse. Pero solo esto no basta, también es inútil si no se ejercita. La práctica quizás es el factor más importante para alcanzar lo que se sueña, con o sin talento, trabajar en cumplir metas puede llevarnos muy, muy lejos. Sin embargo aquellos que poseen un talento y trabajan duro en él pueden ser personas infinitamente exitosas.

Talentos… todos tenemos alguno, existen personas que lo trabajan mas, unos que otros y pocos llegan a destacar. Porque si soy bueno y he practicado tanto, no logro el éxito que busco? Por la suerte. Talento y práctica dependen del azar.

No podemos de ninguna manera modificar nuestros genes, nuestra herencia en la vida , el estar propensos a ser algo, así como no podemos por más patas de conejo que nos colguemos o tréboles de cuatro hojas que encontremos, lograr que la suerte nos sonría.

Solo hay algo que puede hacer nuestra voluntad, y es observar e intentar una y otra vez mediante la práctica. Poner toda nuestra inteligencia, todo nuestro talento en una meta, en aprender, comprender y confiar en que llegará el día en que tendremos la fortuna de demostrar todo lo que somos capaces de hacer para así, dar el golpe perfecto.



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Las Púas del Puerco Espín


Al principio de los tiempos, cuando el mundo era joven, los puerco espines no tenían púas. Un día el puerco espín estaba tranquilamente en el bosque, el oso quiso comérselo pero este trepó a la copa de un árbol quedando a salvo, estando allí arriba sabía que no corría peligro;  pero al quedarse dormido rodó al piso y cayó sobre un espino, sintió entonces como le molestaban y dolían las espinas y tuvo una gran idea. Tomó algunas de las ramas del espino y se las puso sobre el lomo para protegerse y así permaneció a la espera. Cuando el oso saltó sobre él, el animalito se enroscó como una pelota. El oso finalmente tuvo que desistir de herirse con las espinas. Así los Dioses premiaron el ingenio y la valentía de este animalito. Desde entonces todos los puerco espines tienen púas.
A diario la vida nos pone un árbol en nuestro camino al cual podemos subir para quedar a salvo, allí nada puede alcanzarnos y queremos permanecer así,  lejos de lo que nos lástima,  nos duele, nos hiere.
De pronto en un descuido, nos vemos rodando y cayendo en espinas que nos hacen daño, nos calan muy hondo y no entendemos el porqué, nos culpamos por ser descuidados y dejarnos caer cuando estábamos tan bien,  nos  odiamos por habernos quedado dormidos cuando debíamos estar alerta para no rodar. Nunca alcanzamos a ver mas allá del dolor y concentrarnos en él, en sentirlo, vivirlo y sacarle el mejor partido, olvidamos que subimos al árbol por algún motivo, olvidamos al oso y culpamos a las espinas del dolor que sentimos, o viceversa culpamos al oso de estar hoy llenos de espinas.
Jamás se nos ocurre ver esas espinas como armas que nos ayudan a ya no ser víctimas del oso, queremos quitárnoslas de encima, sin imaginar que dejarnos esas armas puede protegernos.
Interpretamos mal el sufrimiento, nos gusta ser víctimas de las circunstancias y aferrarnos a decir que hicimos todo lo posible por estar fuera del alcance de toda amargura, no nos dejamos caer por miedo a lastimarnos, nos resguardamos alto muy alto. Para ser fuertes hay que caer, para vivir hay que clavarse todas las espinas, pero nos las queremos quitar, queremos que el sufrimiento se alivie, se aleje, se elimine. Y esto, indudablemente, no ofrece la comprensión del sufrimiento.  El deseo de huir del dolor es algo que siempre hacemos en vez de intentar comprender cuál es su contenido, qué es lo que nos quiere enseñar.
Captamos el dolor como algo ajeno a nosotros como algo que por mala suerte nos tocó,  como una cosa distinta, lejana que no nos debería pertenecer, nos transformamos en observadores que observan  su propio sufrimiento, que ven espinas y  no entiende que pueden ser púas que formen parte de nosotros mismos. No dejemos a un lado lo que en el camino rodando nos va lastimando, aprendamos de ello, deberíamos de cargar con orgullo cada púa, ellas nos hacen fuertes nos defienden de futuros dolores. Solo si asumimos nuestras púas, podemos seguir el movimiento del dolor y ver hacia dónde nos conduce.
 Si captamos de esta manera el sufrimiento, es seguro que nos revela su sentido, su razón, el por qué aparece en nuestra vida, el porqué desde el principio, de los tiempos el hombre también tiene púas.

sábado, 18 de septiembre de 2010

LAGRIMAS y LLUVIA

Desde muy niña recuerdo percibir el olor a lluvia, antes de que empezara a caer. No creo que sea un don especial, solo es cuestión de sensibilidad. Es curioso como a estos días de lluvia, se les dice días feos, para mí no es así, son días adorables, con el cielo nublado, días frescos, y los únicos que hacen ruido, un sonido que te adormece, que cambia tu ánimo. En días así creo que casi  se puede detener el tiempo mientras en constante movimiento no para la lluvia.
Cierro los ojos y me transporto, no puedo dejar de sonreír mientras lo hago, el ruido del agua corriendo, golpeando la calle, cayendo de los techos, un pasado que sigue presente cada vez que llueve, un recuerdo de la percepción de mi mundo en la infancia. Un mundo, que nunca he entendido porque el hombre se aferra en darle una explicación a todo lo que en el sucede, nada puede quedar en ilusión, nada puede dejar de tener una razón, y esta manía humana fue la que acabó con la magia de mi fantasía.
Cuando llueve, la virgen llora, son lágrimas que caen del cielo, los ángeles lavan las nubes, y tantas historias que en mi mente eran fantásticas explicaciones sobre esas gotas que veía caer. Entrando a la primaría, ansiaba tener la respuesta a todo, un día, así como así, me enteré que no era magia, que era “ El ciclo del agua”, prefería haberlo ignorado, y seguir con mi inocente creencia que la lluvia no tenía explicación.
 Decidida mi maestra a hacer de mí un ser “normal”, con conocimientos básicos, me dejó de tarea memorizar el ciclo, para darle una razón a mis ilusiones, y pasar un examen. Dejar lo mágico para pasar a lo teórico. Tan básico, tan simple, tan perfecto y funcional, un  movimiento cíclico constante que experimenta el agua entre los distintos lugares donde se encuentra almacenada, desde la atmósfera a los océanos o las tierras y su vuelta de nuevo a la atmósfera, después de haber sido utilizada por los organismos vivos.
Intento fructuoso el de mi maestra, pero no logró que dejara a un lado mis explicaciones ilógicas, cosa que agradezco, ya que cada noche se divierten muchos mis hijas con las historias inventadas por mí. Una de ellas es la del ciclo de las lágrimas. Imaginemos por un momento que ellas al ser agua, también cumplen con un ciclo. Las lágrimas  se pueden percibir antes de que aparezcan y tampoco es un don el hacer esto, cualquiera tiene la sensibilidad de ver en otros ojos las ganas de llorar. También sentimos que en ese momento detenemos el tiempo y conservamos un instante más el sentimiento que nos provocó el llanto. Nuestras vivencias diarias, son almacenadas y guardadas, tanto las buenas como las malas, llegado el momento, una alegría o una tristeza, puede precipitar hacia los ojos esas pequeñas gotas, únicamente con el fin de dejar espacio en nuestro almacén de sentimientos para que con el tiempo se vuelvan a derramar. Pero como humanos, nuevamente queremos quitarle la magia a esto, y justificamos las lágrimas, las reprimimos, las secamos, creyendo que con esto dominamos nuestro ser.
Qué tontería hacer esto, no hemos aprendido nada sobre la naturaleza, es un ciclo que debe suceder, es necesario llorar para el alma, tanto como la lluvia para la tierra. No hay que buscarles una razón, quitarles la fantasía y la ilusión, solo dejarlas salir para poder seguir, hacerlo no es signo de debilidad sino de vida.
Así entre duendes y hadas que lloran en la tierra, ángeles y vírgenes que lo hacen en el cielo, mis hijas sonríen y aprenden, que las lágrimas son la forma que tiene el alma de mostrar lo que siente.

sábado, 4 de septiembre de 2010

AMOREXIA

Se define la amorexia como la alteración del amor para perderlo de forma rápida mediante la restricción de la ingesta de cariño. Hay que marcar la diferencia entre la amorexia nerviosa y la baja incorporación de cariño, esta última no resulta perjudicial siempre y cuando se siga una dieta variada en atenciones y el peso de las mismas sea el adecuado para el individuo. Sin embargo se puede decir que la primera es un trastorno psicológico que requiere tratamiento médico.


Las personas que sufren amorexia tienen una imagen errónea de su amor, sienten que no los aman, cuando si lo hacen, o simplemente no valoran el amor que se les brinda. Este tipo de enfermedad se basa en una gran alteración de la conducta al amar que trata de mantener la cantidad de cariño debajo de lo normal y un gran miedo a obtener amor.

Como mencione antes, la pérdida de amor se da a través de ingerir cada vez menos cantidad de cariño, en especial aquellos con alta carga emocional, la mayoría de los amoréxicos termina realizando una dieta restringida de demostraciones amorosas para eliminar lo que les sobra en el corazón.

Existen distintos tipos de amorexia:

De carácter restrictivo: en dónde la pérdida de amor se consigue a través de una dieta a base de, no te necesito o miedos a fracasos, y un ejercicio intenso para olvidar toda manifestación de cariño y dónde los afectados no recurren a los atracones o cualquier tipo de purga para eliminar al amor.

De índole compulsiva: estos individuos sí recurren a atracones o purgas incluso después de ingerir pequeñas cantidades de cariño, dejando así de hablar, borrando su existencia del mapa, o con una indiferencia total.

La amorexia se puede diagnosticar no sólo al ver a una persona con una baja autoestima, esta enfermedad presenta ciertas características muy propias de dicho trastorno:

Rechazo a mantenerse enamorado de acuerdo a las perspectivas del individuo, adopción de distintos métodos de indiferencia, tener como objetivo únicamente el no amar, carácter hostil e irritable, la persona tiende a tener actitudes depresivas, actividad física para no pensar en el ser amado, miedo intenso a enamorarse, distorsión de la imagen del cariño , restricción de atenciones entre otras cosas.

Los médicos asienten que el perfil de una persona que padece amorexia se basa en ser muy inmaduro y dependientes del núcleo familiar, con un gran miedo a la maduración sexual y a asumir responsabilidades y aclaran que esto puede presentarse a cualquier edad.

Existen diversas complicaciones en el caso de la amorexia si ésta no es tratada a tiempo y de una forma adecuada

Los amoréxicos pueden ser reconocidos fácilmente por distintos síntomas emocionales: no tener la habilidad para hacer frente a situaciones emocionales o expresarse, hay una disminución de las relaciones sociales (se produce un aislamiento), cambios drásticos de humor. Esta hipersensibilidad en el área emocional está acompañada por ese deseo de poder manejar sentimientos y reacciones que son afectadas por ese condicionamiento social de sentirse bien, lo que indica para un amoréxico dejar de amar.

Hay diversos tratamientos para la cura de la amorexia, las alternativas son: psicoterapia, terapia comportamental, terapia de pareja, etc. Los objetivos de estos tratamientos es regularizar la forma de ver el amor en el individuo y tratar que el entorno solucione sus disfunciones ya que el papel de la pareja es fundamental para la recuperación. Se recomienda en el caso de la pareja del afectado que traten de hacer encontrar a su amado los valores perdidos, fomentar su iniciativa, independencia y autoestima. Ayudarlo a manejar su ansiedad, si se manifiestan actitudes sospechosas no hay que encubrirlas sino pedir ayuda profesional rápidamente.

La amorexia detectada a tiempo tiene cura y puede salvar tu vida.

jueves, 2 de septiembre de 2010

EMPAQUES

Nunca les ha pasado, al estar paseando por los anaqueles de un supermercado ver ese empaque que hace que desees lo que hay dentro.


Lo tomas por un momento, lo analizas, y simplemente se te antoja, solo con verlo ya lo saboreaste, prácticamente sentiste en tu boca la suavidad, el crujir, lo dulce o salado. Podría enumerar infinidad de empaques atractivos, que sin saber su contenido te hacen desear conocerlo. Incluso las bolsitas de comida de perros, se ven deliciosas en la foto, jugosos trocitos de carne yo diría que prime rib, apilados casi de forma artística en un bowl de cerámica, que a la hora de abrirlos se convierte en una pasta café, con alguna clase extraña de masa que simula carne, y un aroma que no es para nada apetecible. Pero eso está bien, para los perro, ellos ni cuenta se dan, pero nosotros también somos engañados por estos coloridos y tentadores empaques.

Y allí vamos, después de analizarlo, pensarlo, ponerlo en el carrito, pasarlo por la caja, llevarlo en una bolsa, pasearlo un rato por la ciudad, bajarlo del carro, meterlo a la casa, abrirlo y… probarlo.

¿Cuántas veces hemos pasado por esto en la vida? Allí están las personas perfectas, invitándonos de alguna manera a entablar una relación, ya sea amigos, parejas, jefes, empleados, socios, todas aquellas relaciones que no sean familiares (allí nunca notamos el empaque), y nos lanzamos al mismo análisis, ¿será lo que busco?, realmente se ve bien, se antoja trabajar con esta persona, tomarse un café, se ve divertida y alegre, o bien confiable y segura, su empaque es perfecto.

Y allí vamos, después de analizarlo, pensarlo, empezar a conocerlo, trabajar o salir, invertir tiempo en saber del otro, pasearlo por la historia de nuestra vida, meterlo de alguna manera en ella, abrirte a esta nueva persona y… probarlo.

Por mi vida han pasado muchas personas que a la hora de probarlas me han resultado infinitamente mejor que en su empaque, otras han sido peor que abrir una bolsa de comida para perros, algunas nunca llamaron mi atención y siguen sin hacerlo, si embrago hay las que olvidé con el tiempo esa primer impresión del empaque, me permití abrirlo, probarlo y me quede para siempre con el contenido.

Así de sorprendente y variada es la vida, hay que atreverse a abrir cada empaque que se presenta, nunca sabes si lo que contiene te va a gustar